En 2005, el psicólogo Cliff Arnall calculó que el tercer lunes de enero es el día más triste del año, pues se acabaron las fiestas de fin e inicio de año, además de que salen a relucir las deudas que dejaron las celebraciones. Esto se conoce como Blue Monday y en teoría hacer sentir miserable a quien lo sufre.
Existe una controversia, porque no hay bases científicas para afirmar que exista tal cosa como un lunes más triste del año. Sin embargo, puede haber quien lo experimente, sea por sugestión, o porque efectivamente está viviendo esas secuelas, más las de la crisis económica y la pandemia.

Durante el año pasado, se acumularon a su vez problemas de salud física y mental, que han llevado a que la ONU haya exigido a los países que atiendan a problemas como la depresión, la ansiedad o diversos miedos. Estos que pueden venir por la pérdida de seres queridos, desempleo, aislamiento, incertidumbre o miedo.
Pese a que es altamente difícil medir las emociones, la ciencia no puede concluir que haya un día más deprimente. No podemos tampoco hacer una fórmula matemática que pondere deudas, salarios, tiempo desde navidad o desde que se renunció a propósitos de año nuevo, ni tampoco cuantificar el clima, porque es distinto en cada región. Por ello, es una cuestión completamente subjetiva.

Esto en realidad es un truco publicitario que se ha consolidado en la cultura moderna. La idea del Blue Monday fue creada para señalar un día en el que fuera idóneo reservar viajes vacacionales, ante la idea de que la gente no está feliz, pues la gente no se siente feliz en enero.
