Pedir crédito a nuestros amigos y familiares suele ser peligroso, porque no hay garantías ni para quien presta ni para quien debe, sobre todo para estos últimos. En esta nota te decimos si conviene esta deuda.
Voy a pedirle dinero a un amigo o familiar
Si estás en esta situación, debes evaluar tus posibilidades y contexto. Si ya le pediste al banco y sabes que no eres un buen deudor, tus conocidos no tienen porqué prestarte si saben que no les vas a pagar, y tampoco debes ofenderte si dicen que no.
Si les pides dinero y eres un buen deudor, o no llevas deudas arrastrando puede ser una buena idea.
Sin embargo, debes pagar para que te tengan confianza. No se trata aquí de tu historial crediticio, sino de tu palabra de honor. Mucho más, así como es bien fácil gastar el dinero, a quien le pediste le costó ganar el dinero, tanto o más como a ti.

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Un familiar o amigo me pidió dinero prestado
Evalúa la situación y si sabes que tu familiar o amigo no es bueno pagando, no te sientas mal si le niegas el dinero. Sobre todo porque en los préstamos a amigos o familiares no suelen cobrarse intereses, y el riesgo es muy alto.

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Del catolicismo heredamos ver el interés como algo abusivo, pero este es el precio que se cobra por prestar dinero en caso de que no nos paguen (y porque tú tienes dinero en ese momento y la otra persona no). Lo que es abusivo es no pagar.
De este modo, al prestar dinero y si te lo devuelven en un año, tú no estarás recuperando la misma cantidad, porque el dinero habría perdido 4% de su poder adquisitivo. Por eso, no prestar con interés te hace perder dinero, aún suponiendo que sí te pagan.

Además, cuando se te ocurre cobrar y no te pagan, al que ven mal es a ti, así que no te sientas mal si te niegas en primer lugar.