Los jóvenes pertenecientes a la generación Z están expuestos a estafas muy comunes, debido a su corta edad y a su exposición excesiva al internet. Si tú o tus seres queridos pertenecen a esta generación, es necesario que conozcas las cosas que ponen en peligro sus finanzas y, a veces, las de sus padres.
Algo de lo que se aprovechan los delincuentes es de la inexperiencia de esta generación, al no tener suficientes vivencias en el mundo financiero. Además, los adolescentes de la generación Z están ansiosos por explorar el mundo. Y uno de los canales más usados por ellos para esto es el internet, una situación que los pone un una posición de riesgo muy especial.
Las redes sociales
De acuerdo con algunos estudios, el 74% de los miembros de esta generación dicen que pasan su tiempo libre en línea. Los delincuentes aprovechan esto para enviar, a las redes sociales de los jóvenes, enlaces a artículos sensacionalistas pero que en realidad dirigen a sitios maliciosos.

Otra opción utilizada por los delincuentes es que intentan contactar a sus víctimas directamente, interactuando con ellos para ganarse su confianza o invitándolos a concursos. Pero tanto la identidad del interlocutor como los premios podría ser falsos, mientras que, a cambio, los delincuentes obtienen información personal y/o sensible de las víctimas.
Descuentos en artículos de lujo
Falsas tiendas de Ray-Ban promocionadas por presuntos influencers e infinidad de productos de lujo a precios ridículamente bajos son ofertados en internet a este segmento de la población.
A través de sitios minoristas falsos, el resultado de la estafa puede tener dos vertientes. Primero, roban información bancaria del joven o de sus padres. Segundo, enviarán productos de imitación de pésima calidad y después desaparecerán el sitio.
Estafas de becas
Como esta generación está en la edad de emprender una carrera universitaria y por eso el área educativa es ideal para los estafadores. Los centennials, como llaman a los de la generación Z son tentados con el cebo de supuestas colegiaturas baratas en universidades de gran prestigio. Pero la beca, al final, no existe, y el estafador pide un adelanto para apartar su lugar o el monto de la inscripción. Y sí, dinero a la basura.

Lo importante aquí es enseñarles a los jóvenes a acudir directamente a las instituciones que les interesan o contactar a través de fuentes oficiales. Tratar de no hacer caso de anuncios que lleguen sospechosamente a la bandeja de spam o a través de juegos en línea.
Empleos demasiado buenos
Efectivamente, una proporción de los centennials ya está en el mercado laboral. Desgraciadamente, la época no es la mejor para encontrar un buen trabajo. Y hablar de un buen trabajo a veces solamente quiere decir contar con un salario promedio y las prestaciones mínimas de ley.
Por eso, los delincuentes lanzan ofertas de trabajos estupendos. Sin embargo, muchas veces, para ser contratados, les exigen a los centennials “invertir” en un producto. En otras ocasiones les piden participar en esquemas piramidales que solamente les harán perder su dinero. Pero también puede ser que busquen tu información personal para sus malas intenciones.
Romances de mentira
A través de citas románticas o de encuentros, los delincuentes se hacen pasar por hombres o mujeres muy atractivos y más o menos de la misma edad. Sin embargo, detrás de ellos pueden existir redes de delincuencia organizada.
Uno de los mayores peligros es que, cuando el adolescente comparte fotografías íntimas, los delincuentes pueden pedir dinero a cambio de no divulgarlas. Ten cuidado y si sospechas de un fraude de este tipo, denúncialo en la Policía Cibernética.
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