Te has preguntado ¿cómo impulsaría el crecimiento económico de México si se elimina el uso de billetes?
Estos serían algunos de los efectos positivos a corto plazo: Se incrementaría el ahorro, disminuirían los costos de transacción en el consumo y manejo de efectivo, más ingresos fiscales y se combatirían actividades ilícitas, como la corrupción (largo plazo).
A pesar de las evidencias y estimaciones, México no termina de avanzar hacia una sociedad cashless. Tenemos dudas. Y le hemos planteado algunas de ellas al director general del IMCO.
Una persona cuenta billetes (Imagen: Especial)
Manuel Molano, director general del Instituto Mexicano para la Competitividad, explica por qué es buena idea eliminar el uso de billetes.
El IMCO plantea que eliminar los billetes de 500 y mil pesos debería ser la medida más inmediata para reducir el uso de efectivo en México, explica El País.
“El dinero en papel es dinero anónimo que es muy difícil de rastrear. Quienes están en este tipo de actividades sustituyen al sistema bancario y de pagos por maletas llenas de efectivo. En ese sentido, quitar de circulación estos billetes de alta denominación sería una medida muy beneficiosa”, dice Manuel Molano, director del IMCO.
En cuanto a los ciudadanos, esto beneficiaría a la actividad económica de nuestro país al hacer las transacciones mucho más rápidas y seguras.
Hay que ser realistas a los seres humanos nos gusta el dinero anónimo porque hay asuntos que queremos esconder a nuestra pareja, a nuestros papás o a los socios. Por eso el dinero en efectivo es tan socorrido. Si se realizan transferencias de 200 pesos y no quieres que se entere tu esposa, deberías de preocuparte más por la fiscalización de ella.
Billetes y monedas mexicanas (Imagen: Especial)
Pero la realidad es que los niveles de desconfianza son todavía un gran impedimento para el dinero electrónico.
Y estamos muy equivocados al respecto. El billete bancario es una tecnología de los siglos XVIII y XIX. Nos quedaremos en el pasado si no transitamos al dinero digital y estamos perdiendo mucho en todos sentidos: el costo de llevar el efectivo de un lado al otro, es decir, de recolectarlo en los comercios y volverlo a meter en el sistema bancario es un gasto nada trivial.