Este miércoles 20 de enero Joe Biden está tomando posesión como presidente de los Estados Unidos, y luego de una controvertida elección en la que aunque ganó indiscutiblemente, su contrincante, el entonces presidente Donald Trump, estuvo lanzando acusaciones de fraude (sospechas que reprodujo nuestro presidente). Te decimos cuáles son las expectativas económicas para México bajo este cambio de régimen.
Esta elección ha implicado bastantes sorpresas, pues no esperábamos que al cambiar el poder de manos, los mercados, especialmente las tecnológicas, a las que Biden prometió subirle los impuestos, mantuvieran con ganancias sus acciones.
Tampoco hubiéramos esperado que un gobierno de izquierdas como el mexicano se alineara tan fielmente a un gobierno republicano como el de Donald Trump. Ni tampoco esperábamos que la oposición mexicana se alineara de forma reactiva con el partido demócrata.
Al margen de que López Obrador se abstuvo de felicitar a Joe Biden hasta que su triunfo fue oficial (y que insinuó que un fraude era posible), o que viajó a Estados Unidos a apoyar la candidatura de Trump (salió en los spots de campaña, mientras que sus partidarios en México dieron mil maromas para justificarlo), hay motivos que nos indican que nuestro país no va a llevar buenas relaciones.
Estos factores, que fueron muy ‘discutidos’ por los opinólogos de las redes, no son lo importante del asunto en materia económica, pero sí tenemos otros antecedentes sobre los que no estamos poniendo atención.
Los enumeramos para no aburrir a nuestros lectores.
La propuesta de ‘soberanía energética’
Esta idea del presidente AMLO implica que todo el combustible y electricidad que consumimos sea producido por el gobierno y sin mediación del sector privado.
Esto fue solapado por el gobierno del presidente Trump. Sin embargo, esta idea atenta contra los inversionistas estadounidenses (y de otras partes del mundo) que tienen invertido dinero en centrales eléctricas, extracción petrolera, así como en el negocio de la venta de gasolina, donde el gobierno quiere que solo se venda gasolina de Pemex (en vez de dejar que los privados traigan sus gasolinas).
Por lo pronto, congresistas demócratas ya pidieron a Biden que revise este caso, que a la postre, va contra lo acordado por el propio gobierno de López Obrador, que ratificó el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Esta medida autoritaria, además impide que los consumidores tengamos combustibles de mejor calidad y a menor precio.
La desaparición de los organismos autónomos
Esto podría ser más una jugada política para distraer la atención sobre los muertos de Covid-19 (así, el presidente hace que la oposición mantenga una discusión baladí sobre uno de los últimos avances en rendición de cuentas y contra la corrupción).
No obstante, desaparecer al el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) o el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) podría ir en contra de lo acordado en el T-MEC, donde se especifica que estos organismos deben ser independientes al gobierno.
La posible reforma al Banxico
El año pasado, se presentó una controversial reforma a la Ley del Banco de México, que podría facilitar el lavado de dinero al obligar a nuestro banco central a comprar dólares en efectivo. Mientras que esta propuesta era según los acólitos del presidente, para facilitar las transacciones de remesas y turismo en efectivo, lo cierto es que esto es una pequeña cantidad de los dólares en efectivo que se mueven en nuestro país.
En su lugar, el mayor porcentaje de dólares que se mueve en nuestro país proviene de las actividades ilícitas, como venta de drogas, trata de blancas y otras actividades. En este sentido, el Banxico cuenta con una línea de crédito con la Reserva Federal, que es el banco central estadounidense, y lo que exige como condición es que los bancos centrales ayuden a combatir el lavado de dinero.
Esta propuesta será discutida en unas semanas, y podría afectar severamente la calificación de México.
La liberación del general Cienfuegos
Luego de que los seguidores del presidente celebraran con tal alegría que la DEA hubiera detenido a Salvador Cienfuegos, primero al mando en la lucha contra el narcotráfico en tiempos de Enrique Peña Nieto, y que se extraditara al general para ser juzgado en México, las autoridades locales decidieron exonerarlo la semana pasada.
Esta acción mandó un pésimo mensaje a las autoridades estadounidenses en materia de lucha contra el narcotráfico, pues se violó la política de no revelar al público los expedientes que el gobierno estadounidense entrega a otros gobiernos.
De lo demás depende el cómo se desenvuelva nuestro país y las estrategias que tome para resolver estos problemas que fue plantando en el camino. Esta relación es muy importante, porque de la recuperación económica de ese país depende la nuestra, sobre todo en el campo de nuevas inversiones (las que nuestro gobierno ha estado restándole certeza), o de las remesas, que registraron un récord el año pasado. Recuerde, estimado lector, que no es el fin del mundo.
