La diferencia entre los ricos y las clases medias y los menos afortunados no tiene tanto qué ver con la suerte o la moral, sino con ciertos hábitos mentales. Te contamos.
1: Los ricos priorizan ganar más antes que ahorrar
La educación financiera convencional nos enseña a trabajar duro, ahorrar desde jóvenes y vivir por debajo de nuestros medios. Los ricos hacen lo opuesto: su objetivo es invertir y no necesariamente tener ahorros para un día lluvioso. Otro objetivo es incrementar su capacidad de ganar dinero, que raramente está limitada a la capacidad de trabajar más duro.

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Es decir, no deciden asegurar el dinero ganado, sino invertirlo en algo que genere dividendos. No se trata de fondos para el retiro, sino de inversiones como propiedades o acciones de empresas, que la clase media consideraría muy arriesgadas.
2: Si ganan más, no gastan más
Al mismo tiempo, el rico no incrementa sus ganancias para alimentar sus ganas de consumir. Esto contrasta con el deseo de la clase media de querer demostrar su patrimonio tan pronto como empiezan a ganar más. Cuando los ricos incrementan sus ingresos, buscan cómo invertir en activos, no en pasivos. Así, las personas ricas son indiferentes a presumir su riqueza.

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3: Están listos para cambiar y crecer
Los ricos no se sienten obligados a seguir un camino de vida electo hace una década solo porque invirtieron mucho tiempo en ello. Si encuentran algo mejor, usarán la oportunidad para mejorar su posición. Esto significa aprender nuevas habilidades, leer cosas que les inspiren a mejorar, o cambiar sus estilos de vida.
4: Se preocupan más por la riqueza que por el consumo
Cabe resaltar que las personas realmente ricas son indiferentes a las cosas nuevas que su riqueza puede comprar: valúan la riqueza por sí misma. Por ejemplo, Warren Buffett, uno de las personas más ricas del mundo, sigue viviendo en una casa que compró hace seis décadas por 31 mil dólares. Esto deja una importante lección: las posesiones no guardan relación con el éxito.

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5: No temen soñar alto
Muchas personas aprendemos a ser razonables sobre nuestros sueños y deseos desde temprana edad. Ponernos metas accesibles, ir un paso a la vez, o esperar a alcanzar algo algún día. Por otro lado, los ricos no siguen este camino, pues no asumen que los fines marcados para ellos son muy ambiciosos, imposibles o fuera de la realidad. Regularmente, sus planes resultan no ser tan imposibles después de todo.
Por último, una parte importante de la riqueza está en la mentalidad y no en la suerte. Aunque ganes el mayor premio de la lotería, si no adquieres estas claves, es probable que pierdas todo o no te mantengas en el mismo nivel.

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