Una de las formas de ahorrar dinero es aprovechando las cosas que ya tenemos. Por ejemplo, evitando desperdiciar comida y utilizar esos remanentes que usualmente tiramos, desde la parte de arriba de las zanahorias, la piel de las cebollas, o las papas.
Podemos utilizar estas partes que de otra forma serían desechadas como parte de un puré, para hacer botanas, o utilizarlas en caldos y sopas.
Aunque es maravilloso poder contar con frutas y vegetales frescos, también podemos aprovechar esas piezas que son imperfectas y hasta feas a la vista, pero que son completamente nutritivas y comestibles (a algunos comercios no les gustan y evitan comprarlas porque no cumplen con sus estándares).

Fuente: Especial
¿Has visto que en la central de abastos hay toneladas de alimentos que se tiran? Hay personas que viajan a estas zonas a recoger lo que ya no alcanzó a llegar en perfectas condiciones, y lo llevan a casa para revenderlo o para consumirlo.
Esto es una fuente de ingresos magnífica cuando no tienes otra opción, aunque hay comerciantes con malas intenciones que tiran basura real junto a estas piezas para hacer que quienes llegan a recoger pasen un mal rato. Hay también otras personas que tratan de que estas piezas estén en buenas condiciones porque saben que podrán servir a otras personas.

Fuente: Unsplash
De cualquier forma, sean sobras o verduras que estaban por ser desechadas, ya estando en la mezcladora de alimentos o picados en cubitos, no nos damos cuenta de que no eran estéticamente agradables. Por supuesto, hay que alejarnos de comida en mal estado, con moho o que pueda representar un riesgo para la salud.
Otro tip útil es pensar como aprovechar lo que ya compraste y planificar cómo lo vas a utilizar a lo largo de la semana en vez de comprar más cosas que acumularás y terminarán sin ser aprovechadas.

Sigue Oink Oink para más sobre ahorro.