Existen actitudes y frases que frenan nuestra capacidad de ahorro, algunas reduciéndola a cero. Estas frases para evadir nuestra responsabilidad de tomar el control de las finanzas personales son tan comunes que llegan a pasar desapercibidas. Algunas de ellas están tan arraigadas en la cultura que no nos damos cuenta de que nos imposibilitan alcanzar el éxito financiero.
A veces tenemos deseos o anhelos constantes que, sin embargo, no nos atrevemos a cumplir. Uno de esos deseos es el de alcanzar la libertad financiera en el futuro. Sin embargo, cuando los evadimos, inconscientemente tratamos de justificarnos con frases prefabricadas que hacemos nuestras para enmascarar nuestra falta de planeación y compromiso.
Pero continuar escudándonos en estas frases no hará más que mermar nuestra capacidad de financiera con consecuencias tan funestas como dejarnos sin un ahorro para el retiro digno.
Frases clásicas que nos impiden incrementar nuestro ahorro

“El próximo mes empiezo ahora sí”
Cuando llegue Navidad, convertirás esta frase en un “propósito de año nuevo” y comenzarás un nuevo círculo vicioso. Es exactamente la misma actitud de quienes quieren empezar a hacer ejercicio y nunca lo hacen. La diferencia es que para comenzar un ahorro no hace falta correr cinco kilómetros, basta con depositar a tu cuenta de ahorro e incluso con visitar a un asesor de inversiones para firmar un contrato. Es decir, solamente hay un paso para pasar de esta frase a decir: hoy empecé a ahorrar.
“Tengo dinero de sobra”
Qué buena noticia tener un negocio consolidado o una fuente de ingresos muy abundante. Pero si ese ingreso todavía depende de tu trabajo diario o peor, de una sola fuente de ingresos, entonces estás en un problema. Todo lo que sube, tiene que bajar. Así que deberías comenzar a ahorrar para los tiempos difíciles o, peor aún, para invertir y generar otras fuentes de ingreso.
“Tengo muchas deudas”
Al menos esta es sincera, porque nos permite admitir que no hemos sido unos buenos administradores. Pero, mientras realizas un plan para pagar tus deudas, también puedes ahorrar. De hecho, puedes empezar con cuestiones tan básicas como ahorro de agua o realizar un presupuesto que te permita ir pagando tus deudas, al mismo tiempo que creas hábitos como reducir gastos hormiga o redondear tus cuentas para destinar el remanente a una cuenta de ahorro.

“Me lo merezco”
Esta frase no es necesariamente mala. Obviamente todos nos merecemos disfrutar del fruto de nuestro esfuerzo. Sin embargo, puedes utilizar de mejor manera esta frase: “Me merezco la libertad financiera”, pero para merecerla debes comenzar a ahorrar hoy.
“No me voy a llevar el dinero a la tumba”
Claro que se trata de disfrutar la vida, pero también hay responsabilidades. Una de las mayores responsabilidades es crear un patrimonio de cualquier tipo, para heredarlo a los hijos o incluso a los otros seres humanos. Dejar un legado da sentido a una vida. Y, de hecho, puedes iniciar enseñando buenos y simples hábitos financieros a los tuyos: el ahorro de energía eléctrica, la planeación y gestión del tiempo. No es que debas “acaparar” o “atesorar” dinero, no, ese no es el objetivo del ahorro. El ahorro cobra sentido cuando tiene un objetivo final: una vejez feliz y tranquila, un techo para protegerse de las inclemencias, un viaje para llenarnos de experiencias.
Así que la próxima vez que te escuches a ti mismo diciendo alguna de estas frases, piensa dos veces por qué las estás enunciando.

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