Para poder vivir, todos los días hacemos distintos gastos como pagar la renta, comprar la comida, hacer la despensa, entre otras cosas. Sin embargo, también hay otro tipo de gastos que perjudican nuestras finanzas y que son tan pequeños que podemos no notarlos: los gastos hormiga.
Los gastos hormiga son aquellos desembolsos que parecen inofensivos, pero que con el paso del tiempo se convierten en un monstruo que daña nuestra economía.
Por ejemplo, cuando tenemos algo de cambio en el bolsillo es normal que nos compremos un dulce, unos chicles o incluso que nuestro dinero se escape en el pago de suscripciones de plataformas que jamás utilizamos.

Hacer un presupuesto te ayudará a proteger tu dinero de las fugas innecesarias de capital | Foto: Unsplash
A simple vista, puede parecer que esto no tiene repercusiones para nuestra cartera. Sin embargo, cuando estos gastos se acumulan, suelen representar una cantidad bastante sensible para cualquiera.
Ahora bien, para eliminar este tipo de gastos, es necesario emplear estrategias que nos ayuden a evitarlos y ponerle un sello a esa fuga constante de dinero que nos perjudica.
Una de las herramientas más eficaces contra los gastos hormiga es hacer un presupuesto. Es decir, hacer una lista en donde destinemos ciertas cantidades a ciertos objetivos específicos.
Por ejemplo: del 100% de tus ingresos, destinarás 50% a los gastos básicos (luz, agua, gas, comida, etc.), 30% a gastos adicionales (comprar ropa, ir al cine, etc.) y el 20% restante a una base de ahorro.
Así, todo tu dinero tendrá un fin específico y será más fácil identificar cualquier fuga innecesaria de capital, por mínima que parezca.

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