Venden caja de cereal vacía en 2 mil pesos

Venden caja de cereal vacía en 2 mil pesos
Fuente: Unsplash

Con el nuevo etiquetado, vimos cómo desaparecieron de los empaques los personajes animados, pues el poder atribuyó de forma espuria una correlación entre ellos y un alto consumo entre los menores de edad. Ahora, hay personas vendiendo cajas de cereal vacías hasta por 2 mil pesos.

La caja es tal cual como era, esta es la publicación:

Venden caja de cereal vacía en 2 mil pesos
Fuente: Twitter (gente vendiendo basura y cosas inservibles @VendeBasura)

¿Tiene sentido esta valuación?

Ante estos datos, siempre queda preguntarnos qué tanto sentido tienen las valuaciones. Sobre todo porque hay una moda de escribir notas de billetes y monedas u objetos cotidianos en precios exorbitantes solo porque algún desquiciado decidió que ese era su precio y así lo ofertó en internet. Posiblemente sea un bien más escaso que antes, pero no basta con que sean bienes escasos: se necesita que existan compradores. En los mercados, para que existan estas operaciones de compra y venta, es necesario que ambas partes estén de acuerdo con los precios.

En este sentido, el cereal en su presentación de 860 gramos tiene un precio hoy de 44.60 pesos, con todo y cereal, jamás abierto. Esto supondría una diferencia porcentual de 4 mil 484% por encima de rendimiento de esta caja vacía contra un cereal lleno. Si suponemos que la pura caja cuesta 2 pesos, el rendimiento sería de 100 000%. Estos retornos apenas son equiparables a los de Dogecoin de 2019 a su pico del 7 de mayo, que fue por el 37 mil 080%.

Venden caja de cereal vacía en 2 mil pesos
Fuente: Pixabay

¿Qué hacer?

Si usted, querido lector, quiere unos contenidos más inteligentes, deje de alimentar al algoritmo haciendo clic en esas publicaciones: le está dando señales de que esos contenidos son los que deberían producirse.

Y como son los contenidos que se consumen, entramos en un círculo vicioso de información poco precisa y de una apabullante falta de educación financiera y económica.

En los mercados de venta de esta clase de productos, pronto vemos descabelladas ofertas de venta que saturan la oferta. Y ante un exceso de oferta, lo que es sensato es bajar el precio para ver si en algún caso llega a haber compradores. Sin embargo, al querer vender objetos cotidianos o de plano basura, estas valuaciones solo sirven para provocar una carcajada.

El deseo por ganancias rápidas, sin esfuerzos y tratando de vender cosas comunes (como monedas de los años 80, años de hiperinflación, que son muy comunes y aún hay en muchas casas) puede ser tentador. Sin embargo, no hay tal cosa como ganancias por encima del 12% anual sin riesgos, ahora imagine tratando de vender monedas viejas o cajas vacías.

Por Omar Raya León

Sociólogo y Especialista en Historia del Pensamiento Económico. Escribo sobre mercados y eventos macroeconómicos.