La biomédica, Ruth Hemmersbach, del Instituto de Medicina Aeroespacial del Centro Aeroespacial Alemán (DLR), buscan comprender cómo un viaje largo a la Luna o Marte podría llegar a repercutir en los cuerpos y mentes de los astronautas y qué medidas se deberían tomar para contrarrestar tales adversidades.
Dentro de toda esta oferta científica hay un experimento estrella en el que miles de personas de todo el mundo solicitan participar: un estudio que paga 16 mil 500 euros (336 mil pesos aproximadamente) a cualquiera que consiga permanecer 60 días seguidos acostado en una cama. Toda una aventura por amor a la ciencia.
Investigación espacial en Alemania (Imagen: Especial)
Las camas de los participantes del estudio AGBRESA, realizado en conjunto entre la ESA y la NASA, están inclinadas seis grados hacia abajo en la cabecera. Esto permite simular los efectos de la ingravidez en la Tierra.
Además, hay una cámara de 110 metros cuadrados para estudiar los efectos de la reducción de oxígeno y la disminución de la presión ambiental; salas para simulaciones y rehabilitaciones de estrés psicológico, producto de la convivencia en espacios reducidos y contacto social limitado; laboratorios para investigar el impacto de la radiación espacial.
“Los viajes espaciales son caros y peligrosos, pero entender los efectos de vivir en el espacio es fundamental para enviar humanos a otros planetas, cuenta Hemmersbach. Por eso los estudios en la Tierra son importantes para conocer los riesgos que enfrentan los futuros exploradores”.
El estudio que están llevando a cabo en el :envihab se llama AGBRESA, siglas de Gravity Artificial Bed Rest Study (estudio de reposo en cama por gravedad artificial). Consta de dos campañas. Los primeros participantes se mudaron el 25 de marzo de 2019.
¿Qué necesitas saber del estudio?
- La segunda tanda de participantes comenzó a principios de septiembre y concluirá en diciembre.
- Oficialmente, dura un total de 89 días: 15 días de familiarización, 60 días de reposo en cama y luego dos semanas de descanso y rehabilitación.
- Necesitas saber hablar alemán.
- La paga se realiza una vez realizado el experimento, no antes.
- Los actuales voluntarios tienen entre 24 y 55 años. Miden entre 1.53 y 1.90 centímetros y no fuman. Son cuatro mujeres y ocho hombres.
“Quisiéramos tener seis hombres y seis mujeres, pero hemos notado que a las mujeres no les interesa mucho participar en estos estudios”, asegura la experta.
¿Cuál es la rutina de los camanautas?
Los voluntarios deben hacer todo lo que hacen en un día normal, manteniendo al menos un hombro en contacto con el colchón en todo momento. Ellos no lo advierten, pero en las habitaciones hay un ligero aumento de dióxido de carbono, que imita el entorno de la Estación Espacial Internacional.
Monitorean el estrés psicológico (Imagen: Especial)
- Cada día comienza con estiramientos y masajes realizados por fisioterapeutas.
- Médicos pinchan a los participantes con agujas, les toman la presión y muestras de orina.
- Hacen exámenes de sangre, así como pruebas cognitivas, de audición y de agudeza visual.
- La jornada de los voluntarios del estudio continúa con visitas a un resonador magnético para medir el crecimiento y la descomposición de sus músculos.
- No se da comida espacial, pero durante el estudio no se permite el cacao, el té de hierbas o el café. Todos los sujetos reciben el mismo menú y deben comerlo todo.
- Los voluntarios no pueden reclinarse para comer ni para orinar o defecar. Cuando quieren ducharse, lo hacen recostados en una habitación especialmente acondicionada.
Es entonces cuando los voluntarios descubren que la experiencia no era tan placentera como al principio creían. Sus cuerpos se alteran. El corazón se modifica a los cinco días. Los músculos muestran signos de desgaste en 30 días y los huesos, a los dos meses.
