En este momento, la mayor preocupación de todos los países es contener el ritmo de contagio de la enfermedad. Eso significa que la dinámica de vida durante la crisis afectará – por lo menos de forma temporal – la rutina diaria de las personas, incluida la laboral. Un buen ejemplo de ello es la implementación del home office a escala global.
Por ende, las empresas y negocios tiene que adaptarse de acuerdo con estas circunstancias. Hay algunos horizontes que pueden dar una buena guía a lo que está adaptación se refiere:

- Otorgar soluciones a los principales retos relacionados con la pandemia. Especialmente entre los actores clave relacionados con el negocio, como lo es la fuerza de trabajo o los clientes, por ejemplo.
- Generar paliativos y medidas económicas ante el impacto económico que se viene proyectando como consecuencia de esta crisis.
- Construir planes estratégicos de acuerdo con los diferentes posibles escenarios de las crisis, con el de estar preparados para volver de manera eficiente y sin muchos contratiempos a un escenario “normal”, después de la pandemia.
- Preparase ante una posible “nueva normalidad” tras las secuelas del coronavirus y sus implicaciones a largo plazo. Un buen ejemplo de ello serán las nuevas medidas y regulaciones que entren en vigor de parte de los gobiernos, o bien los cambios que se generan en las prácticas de los mercados e industrias.
¿Qué pueden hacer los negocios y empresas?

Algunas de las recomendaciones que McKinsey le otorga a los negocios y empresas ante este contexto son, en primer lugar, otorgarle apoyo y protección a sus empleados y clientes. Desde la implementación de la distancia física entre los empleados, hasta el ya mencionado home office en los puestos de trabajo. Pero también, considerar las preocupaciones que pueden estar relacionadas con el trabajo remoto – como la falta de habilidades virtuales, por ejemplo -, o incluso la salud emocional de aquellos que pudieran sentirse menos valiosos trabajando desde casa; así como las prácticas que abonen a que se mantenga un cierto nivel de productividad y practicidad para hacer el trabajo remoto viable.
