El pasado jueves 28 de enero se llevó a cabo la primera reunión de política monetaria llevada a cabo por la Fed durante el gobierno de Joe Biden. En ella, los once miembros con derecho a voto, más uno, decidió mantener el control de las tasas de interés entre 0% y 0.25%, con lo que el dólar se mantendrá barato.
La Fed no modificó su programa de compras de activos, conocido como flexibilización cuantitativa o QE, por sus siglas en inglés. Este programa actualmente consume al mes por lo menos 80 mil millones de dólares en Bonos del Tesoro, más otros 40 mil millones de dólares en activos respaldados por hipotecas. El balance de la Fed a la fecha asciende a los 7.41 billones de dólares, lo cual suma más de 3 billones de dólares en el último año.
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El Comité Federal de Mercados Abiertos (FOMC, por sus siglas en inglés) de la Fed indica que la trayectoria de la economía estadounidense dependerá del desenvolvimiento de la pandemia, que incluye contagios y decesos del virus, pero también a la distribución y administración de las vacunas.
Por lo pronto, la economía estadounidense registra que durante diciembre se perdieron 140 mil empleos. Además, cálculos de la Reserva Federal de Atlanta indica que el crecimiento del PIB se moderó a 7.2% en el último trimestre del 2020. La lectura oficial de ese periodo se dará a conocer este jueves.
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De este modo, mientras suben las expectativas sobre aumentar los estímulos fiscales, el presidente Joe Biden ha propuesto un plan de 1.9 billones de dólares, ya activados el año pasado. Frente a ello, el FOMC, no ofreció indicio sobre cómo o cuando piensa revertir sus políticas monetarias.
Recordemos que la tasa de los bancos centrales implica fijar el precio intertemporal del dinero. Si las tasas son bajas porque el banco central las bajó, se castiga a quienes ahorran, pues el dinero y además, pedir crédito, es más barato. Esto se hace para orillar a la gente a consumir, pues se asume que el consumo reactiva la economía.
