En el mundo de las finanzas personales, la deuda puede interpretarse como algo malo en lo que caes. Y aunque algunas formas de endeudamiento te llevan a un círculo vicioso del que tardas tiempo en salir, hay otras en las que el crédito tiene un propósito en tu vida financiera.
La deuda no siempre es negativa: debemos verla más bien como una herramienta para poder costear compras grandes sin vaciar nuestros ahorros. En estos tres casos, la deuda puede serte útil.
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1: Para comprar algo que sube de valor
La razón por la que te endeudas y los intereses que pagas son lo que distingue qué tan positivo es endeudarte.
Una hipoteca que te ayude a financiar una propiedad, puede ser una buena idea si esta sube de valor. Asimismo, un préstamo estudiantil es buena idea si la educación impulsa tu potencial de ganancias en la vida. También la deuda para abrir un negocio es positiva si tu emprendimiento ofrece ganancias por encima de las amortizaciones de los créditos.
2: Para hacer compras grandes
Si vas a hacer compras de electrodomésticos, muebles y otros productos que si compraras de contado vaciarían tus ahorros, lo mejor suele ser comprarlas con tarjeta de crédito y aprovechar las promociones a meses sin intereses.
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La clave es que te asegures que tu presupuesto permite pagar las mensualidades, no acumular deudas a meses que comprometan tu bienestar financiero, y que estas compras sean para financiar bienes que duren más tiempo del que te suponga liquidarlas.
3: Para afrontar imprevistos
Aunque es indispensable contar con un fondo de ahorro para emergencias, puede pasar que no cuentes con uno, o que el imprevisto sobrepase a tus ahorros.
En la vida hay momentos en los que debemos tomar decisiones subóptimas, que signifiquen endeudarnos. En casos de necesidad, las deudas son herramientas que están para ayudarte.
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