El elemento conmemorativo y el material son dos aspectos que influyen directamente en el valor numismático de una pieza. Un ejemplo de esto es la denominada moneda azteca con denominación de 20 pesos, la cual contiene al calendario azteca y 15 gramos de oro puro.
Moneda azteca de oro
De acuerdo con el Banco de México (Banxico), esta moneda se fabricó inicialmente en 1917 y es una de las más apreciadas por los coleccionistas. En años posteriores, se acuñaron algunas réplicas, pues esta pieza está hecha conforme a las características estipuladas en la reforma monetaria de 1825.
Según la página del Centro Metrológico de México (CMM), la moneda pesa 16.6 gramos y mide 27.5 milímetros. Otro de los elementos que destacan al ejemplar es su material de fabricación, pues contiene 15 gramos de oro puro.
Esta pieza está hecha conforme a las características estipuladas en la reforma monetaria de 1825 | Fuente: Mercado Libre
Con respecto al diseño, su acabado es satín y en el reverso aparece el calendario azteca, acompañado de las leyendas “Veinte pesos” y “15 gr. oro puro”. En tanto, en el anverso está el escudo nacional y la frase “Estados Unidos Mexicanos”, así como el año de acuñación.
Se vende en miles de pesos
En plataformas de comercio electrónico se ofertan estas monedas en precios que van de los 22 mil a los 50 mil pesos. Algunos de los ejemplares se ofrecen en cápsulas protectoras, lo cual influye directamente en su valor.
Se ofertan estas monedas en precios que van de los 22 mil a los 50 mil pesos | Fuente: Mercado Libre
Con respecto al punto anterior, lo que suma valor a una moneda no es que se entregue o no en una cápsula, sino su estado de conservación.
Finalmente, es importante recordar que cada vendedor puede establecer el precio que considere justo. Sin embargo, este costo no siempre coincide con el valor real de colección de los billetes y las monedas; lo más recomendable es acudir con un valuador.
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